17 de agosto de 2007

... y volvió a recordar...



… y volvió a recordar…
... sentado en aquel café, el día que quiso escribir y no pudo;
levantó la mirada, miro las luces y suspiró:

Por todo lo que falló,
por todo lo que dejó,
por todo lo que omitió,
por todo lo que lastimó.

Por todo lo que olvidó,
por todo lo que renunció,
por todo lo que abandonó,
por todo lo que se equivocó.

por todo eso…. y por todo lo demás…
... volvió a suspirar y escribió, con letras temblonas, ...
… un beso.

"para mí mismo, cuando me haga viejo"

Manolo Navarro
fotógrafo

si quieres comentar, hazlo; pero sólo por la fotografía o el pensamiento

14 de agosto de 2007

La cueva



Es bueno tener una cueva.

Con la que refugiarte de las fuertes tormentas,
que mojarían tu ánimo y dañarían tu corazón y tu alma.

Desde la que puedas encender el fuego,
para calentar tu piel y mantener viva tu pasión por vivir.

Donde te puedas esconder de las alimañas,
salvajes enemigos antinaturales.

Para poder reunir íntimamente a tus amigos,
verdaderos, leales y desinteresados.

Y poder, en sus adentros, apoyar tu cabeza,
descansar y rezar sin miedo al qué dirán.

Sí es bueno, muy bueno, tener una cueva;
os lo aconsejo.

Manolo Navarro
fotógrafo

13 de agosto de 2007

Para Rocío y José



Si obvio el aura del arte,
y también el vestido del glamour;
si desconsidero el precio de la fama,
y las críticas y cuchicheos de los demás.

Me quedo sólo:
… con el dolor de quienes la quisieron,…
… y el recuerdo de quienes la tuvieron;
con la nostalgia de quienes la aplaudieron,…
… y con el cariño y el amor, mucho amor, de quienes la quisieron y la amaron.

A Rocío para José
… porque tuve la suerte de conocer en persona a José Ortega Cano
y a parte de la familia de Rocío Jurado


Manolo Navarro
fotógrafo

11 de agosto de 2007

.. ya sólo queda aquél añorado lugar...


Cuantas noches al fresco de aquellos calurosos veranos...
- ¡abuelaa! ¿te saco ya la silla?
- No hijo, espérate un poco más a la fresquita

... comentando con viandantes conocidos...
- Hombre Amadeo, cuanto tiempo sin verte; ¿tu mujer bien?
- Estupendamente Concha ¿y Manolo "onde" anda?
- Ya "sacostó" que mañana madruga.
- Dale muchos recuerdos
- De tu parte Amadeo, ¡vaya usted con "Dió"!

... charlando con los buenos vecinos...
- Está la noche hoy más fresquita
- más fresquita, sí; más fresquita
- ¿"Santerao" lo "der pescaero"?
- "Mancontao" que "la tocao er" cupón
- ¡Digooo...! ¡que suerte tiene la gente!

... cuantos recuerdos de aquellas frías tardes de diciembre...
- ¡Niñaa!, ¡que voy a la puerta a "ensendé" la copa!
- ¡Espérate mamá que "er" niño "sacercao" por "sisco"!
- Pues son las seis y no va da "lugá" calentar "er" comedor

... y tantas y tantas lluviosas mañanas de enero...
- Manolito, llévate el impermeable y no "te se orvide" el bocadillo
- Abuela, llevo paraguas y el abrigo puesto
- Vale "mi arma"; si al salir llueve mucho le diré al abuelo que te recoja

Qué recuerdos de tantas familias, cuántas voces evocadas, cuántos suspiros olvidados;
sólo queda aquel añorado lugar, con su rancia calle, su vieja puerta, su añeja pared y su anciana y solitaria silla; los demás ya pasaron o se mudaron.

Manolo Navarro
fotógrafo
Hoy vuelvo a estar nostálgico de mi niñez y con muchas ganas de llorar

10 de agosto de 2007

Cosas de un mercadillo cualquiera



Los unos:

¡Oye niña, mira, sepárate de tu marío y mira que cositas más bonitas y baratas vendo!
¡Rubiaaaa, mira que los llevo de todas las tallas! ¡grandes, medianos y pequeños!
¡Mira, mi arma, cómprame algo que llevo hoy poca venta!
¡Anda que no! ¡anda que no! ¡qué colores más bonitos! a la moda, ni en el "oicho"

Los otros:

¡Oye niño!, ¿a como son estos de aqui? ¿no los tienes de copa más estrecha?
¡Mira Pepa¿ ¡Qué cosa mas fea, como los que usa tu cuñá!
¡Espera niño! ¡que me paro en esta tienda que ando cortita de sujetadores!
¡Joder Maruja! ¡Es que te tienes que parar en toas las tiendas!
¡pues mientras tú miras los sostenes, me voy a comprar pistachos"!

Cosas de un mercadillo cualquiera.

Manolo Navarro
fotógrafo








8 de agosto de 2007

Amado hijo


Hoy, sin querer, por culpa de esos emotivos destinos que la casualidad, muy de vez en cuando, nos regala, me he topado con la letra de una canción, tan desconocida como hermosa, profunda desde su interior, veraz como la propia vejez. Oíganla y piensen... y aquellos que puedan... eviten las lágrimas.

Con tu permiso MARIANO:

Amado/a Hijo/a:

El día que me veas viejo/a o que ya no sea el mismo/a: por favor, ten paciencia y compréndeme. Cuando sin querer derrame comida sobre mi camisa y olvide cómo atarme mis zapatos, tenme paciencia; recuerda las horas que pasé enseñándote a hacer las mismas cosas.

Si cuando conversas conmigo, repito y repito las mismas palabras y sabes de sobra como termina, no me interrumpas y escúchame. Cuando eras pequeño, para que te durmieras, tuve que contarte miles de veces el mismo cuento, hasta que cerrabas los ojitos.

Cuando estemos reunidos y sin querer, no contenga mis necesidades, no te avergüences y comprende que no tengo la culpa de ello, pues ya no puedo controlarlas. Piensa cuantas veces cuando niño te ayudé y estuve pacientemente a tu lado esperando a que terminaras lo que estabas haciendo.

No me reproches porque no quiera bañarme; no me regañes por ello; r
ecuerda los momentos que te perseguí y los mil pretextos que te inventaba para hacer más agradable y divertido tu aseo.

Cuando me veas inútil e ignorante frente a todas las cosas tecnológicas que ya no podré entender, te suplico que me des todo el tiempo que sea necesario para no lastimarme con tu sonrisa burlona.

Acuérdate que fui yo quien te enseñó tantas cosas: comer, vestirte y cómo enfrentar la vida tan bien como lo haces; son producto de mi amor, esfuerzo y perseverancia.

Cuando en algún momento, mientras conversamos, me olvide de qué estamos hablando, dame todo el tiempo que sea necesario hasta que yo recuerde, y si no puedo hacerlo no te impacientes; tal vez no era importante lo que hablaba y lo único que pretendía, era estar contigo y compartir ese momento.

Si alguna vez ya no quiero comer, no me insistas. Se cuánto puedo y cuándo no debo. También comprende que con el tiempo, ya no tengo tantos dientes para morder, ni gusto para saborear.

Cuando mis piernas fallen por estar cansadas para andar. . . dame tu mano tierna para apoyarme, como lo hice yo contigo cuando comenzaste a caminar con tus débiles piernitas.

Por último, cuando algún día me oigas decir que ya no tengo demasiadas fuerzas para vivir, no te enfades; algún día entenderás que esto no tiene nada que ver con tu cariño o cuánto te ame. Trata de comprender la diferencia entre vivir y estar "sobreviviendo".

Quise y quiero lo mejor para ti y he preparado los caminos que has debido recorrer. Piensa entonces que, con este paso que me adelanto a dar, estaré construyendo para ti otra ruta, en otro tiempo, pero siempre contigo.

No te sientas triste, enojado o impotente por verme así. Desde tu corazón compréndeme y apóyame como yo lo hice cuando tú empezaste a vivir.

De la misma manera como yo te he acompañado en tu sendero, te ruego me acompañes a transitar el mío. Dame amor y paciencia, que te devolveré gratitud y sonrisas con el inmenso amor que siempre tendré por ti.

Atentamente: tu viejo/a del alma

Mariano Osorio

Para tí mamá, porque aunque nunca te lo diga, te quiero desde lo más profundo de mi vida.

Manolo Navarro
fotógrafo
Hoy vuelvo a estar nostálgico de mi niñez y con muchas ganas de llorar

2 de agosto de 2007

Bajo escalones, subo peldaños



Camino a mi paso, lento, cansino, bohemio;
bajo escalones subo peldaños;
cierro ventanas, descorro pestillos;
miro de frente, de reojo y soslayo;
no me apetece a veces,... y otras...
...venero el deseo.

Y así, soñando entre luces y temblando en tinieblas,
veo pasar la vida, sin duda, entre matices de grises.

Manolo Navarro
fotógrafo
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